Una ventana abierta al mundo.
Esta es una pequeña secuencia de más de doscientas fotografías tomadas una cálida mañana de
domingo a una hora en que no estaba levantado nadie aún. De las ventanas salen múltiples sonidos de
conversaciones, música, olores, ¡ah! esos maravillosos olores de desayunos con esas arepas e’ huevo,
bollo limpio, de mazorca y un porro acá, un vallenato allá.