Fotografía y recuerdos
Fotografía y recuerdos son dos palabras que inevitablemente van de la mano. Nos encanta robar una fracción de segundo al
tiempo, que transcurre inevitablemente. Congelar un instante, unas sensaciones, una sonrisa y un aroma, una canción y un
paisaje, aferrarnos a ellos y guardarlos egoístamente para luego perdernos en los recovecos de nuestra memoria a través
de las fotos. Abrir ese frasco de las esencias y dejarnos llevar a otro lugar y a otro tiempo, respirar otro aire, y
escuchar otros sonidos, rodeados de seres de un mundo imaginario y a la vez real, mientras recordamos con nostalgia
esas historias que acompañan a cada una de las imágenes que aguardan pacientemente su momento.
Hay fotos de las que sólo disfruta uno mismo o bien comparte esa experiencia con los amigos o la familia. Pero la
Fotografía, con mayúsculas, por anónima que sea está por encima del individuo, tiene el poder de traspasar barreras
y ofrecer significados universales, así lo han demostrado miles de sus amantes, famosos y desconocidos desde hace
más de un siglo. Esas fotos que conmueven, producen inquietud, admiración, ira, placer estético, esas fotos que
nacen de una reflexión y desembocan en otra son las que reflejan su universalidad.
Desde la belleza de los paisajes nórdicos hasta la austeridad del transiberiano, pasando por la reflexión sobre los
cambios de nuestro entorno o la dignificación del ser humano, todas las fotos que podemos ver aquí tienen algo que
decir, que transmitir. Las que presento aquí, también pretenden ser algo más que imágenes personales y acercarse en
la medida de lo posible a esa universalidad. Si con ellas consigo transmitir la más pequeña sensación, sentimiento o
reflexión me daré por satisfecho.